Tanto tiempo mis preciosos y adorables lectores!!! cada semana que pasa siento que son siglos sin decirles lo que me pasa. Necesito escribir, tengo tantas cosas para contarles cada día que si no fuera por las obligaciones de la vida, estaría haciendo un monólogo en el teatro solo para decirles todo sobre mí.
Esta semana confirmaron a los nuevos ingresantes que habían venido a la empresa. No muchas sorpresas….los mismos pibes de siempre, ansiosos de aprender y trabajar al principio, igual que yo cuando empecé, pero solo hasta que descubrí mi verdadera pasión en la vida.
El otro día estuve haciendo averiguaciones extensas con Rocío de RRHH. Rocío es un amor, casi parece entenderme y ver en mis ojos lo que oculto al mundo, mi verdadero ser. Le pedí las referencias de los 4 nuevos ingresantes y sus correspondientes CV’s para analizar el trabajo que venían haciendo en otras empresas en las que habían estado. Mentira. Esa fue la excusa. Yo lo que en realidad quería era ver quien era este “Alejandro Cervantes”, 29 años, soltero, licenciado en psicología y antropología. Quería saber qué hacía un hombre como Alejandro en mi empresa y cuales eran sus intenciones para conmigo.
El CV no me decía mucho más de lo que ya sabía pero por alguna razón él me seguía mirando, como si me conociera y supiera de mi y de mis chicas de los bosques. Tenía que averiguarlo, tenía que saber qué pensaba de mi, como me hablaría al conocerme más extensamente, qué me dirían sus ojos, su boca y su lenguaje corporal. Por eso decidí hacer una presentación formal e ingresé al piso donde trabajaba, algo que jamás hubiese hecho con alguien nuevo….algo que no hubiese hecho con nadie en realidad!
“Buen día, soy Marcelo y estoy encargado de este área, ingresaste esta semana verdad?”
Un poco desconcertado pero muy tranquilo me contestó: “Hola, mucho gusto, si efectivamente, este es mi segundo día en la empresa y estoy muy contento por haber ingresado acá, es un honor trabajar para ustéd.”
WOW. Que galán, que cortez! me quedé duro por un microsegundo al no poder dejar de mirarle los ojos. El minucioso plan para estudiar sus gestos se había ido al carajo. Ahora no podía dejar de mirarle los ojos, como deseando abalanzarme hacia él. “Bueno…muchas gracias, cualquier cosa que necesites me podés encontrar en el 2do piso”.
¿¿Qué estás haciendo Marcelo?? O mejor dicho, ¿¿Qué estas haciendo Adela?? Un poquito más y le tiraba un besito seductor!
Me retiré a mi oficina frustrado por el fallido intento. Pensé en volver más tarde preguntando algo vágamente y volver a intentarlo pero finalmente desistí.
El día transcurrió con bastante normalidad después de eso. A las 18hs bajé al estacionamiento y de nuevo me lo encontré, yéndose a buscar su moto. “Qué sexy una moto!”, pensé.
Creí que ni me había visto en el estacionamiento pero un segundo antes de abrir la puerta de mi auto para irme me grita desde lejos: “Marcelo! Quiere que vayamos a tomar unas cervezas?”
¿Este desgraciado ni me conoce ni un minuto y ya me está invitando a salir? ¿o es una estrategia para ganarse al jefe y después reclamar aumentos y demás? ¿o sabrá algo más de mi, no habrá sido un guiño sutil como diciendo: “yo se lo que le decís a tu mujer cuando salís de trabajar y donde vas en realidad”?
Basta. Estoy muy paranoica, pensé. “No gracias, me tengo que ir, mi mujer e hijos me esperan en mi casa”.
En el camino a los bosques reflexioné mucho sobre mis últimas palabras y sobre todo lo que él pudo haber pensado de mi. ¿Sabrá quién soy en realidad y me va a extorsionar? ¿Le gusto? ¿Está todo en mi imaginación?
¿Que piensan ustedes chicos?
¿¿¿Me estoy volviendo loca o qué???